Cartagena de Indias es conocida como “La Ciudad Heroica” por su resistencia en la historia, pero también por su enorme riqueza arquitectónica, urbana y cultural. Fundada en 1533 por Pedro de Heredia, se transformó en uno de los puertos clave del imperio español, con funciones defensivas y comerciales que moldearon su traza urbana.

Su centro histórico amurallado fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, integrando fortalezas, murallas, plazas, iglesias coloniales y balcones de madera que bordean callejones repletos de flores.
El clima cálido y húmedo, las suaves brisas del Caribe y la luz tropical convierten cada paseo en un espectáculo. A continuación, describen cuatro lugares destacados que ofrecen distintas facetas de la ciudad, incluyendo historia militar, arte local y memorias indígenas. Aquí vamos a ayudarte a preparar una ruta completa por la ciudad amurallada de Cartagena de Indias y sus alrededores.
Barrio de Getsemaní
Getsemaní fue, durante la mayor parte del siglo XX, un barrio popular con deterioro urbano, pero su autenticidad nunca desapareció. A partir de los 2000 comenzó un proceso de revalorización por artistas, emprendedores y visitantes locales que lo convirtieron en un foco de arte urbano, gastronomía alternativa y vida bohemia.
Al recorrer Getsemaní se observan murales que narran historias locales, resistencia cultural y herencia africana; una ruta de grafitis identificada incluye el mural “El Niño Getsemaní” de Angellion, presentes en calles como La Sierpe, Callejón Angosto, San Juan y Espíritu Santo. La Plaza de la Santísima Trinidad, con su iglesia colonial de los siglos XVII y XVIII, sirve de punto de reunión al caer la tarde.

Tenemos de todo, tiendas de barrio, vendedores ambulantes de frutas tropicales, cafés en antiguos caserones, locales que mezclan música caribeña con fusiones modernas. El gasto promedio es relativamente accesible. Una comida callejera puede costar entre 10,000 y 25,000 COP (5 EUR más o menos), mientras que un cóctel en terraza ronda los 20,000 COP (3 EUR).
Parque de Bolívar
El Parque de Bolívar, también llamado Plaza de Bolívar, está en el corazón del Centro Amurallado, rodeado de edificios históricos que han visto pasar los siglos: la Catedral de Santa Catalina de Alejandría, el Palacio de la Inquisición, el Banco de la República y el Museo del Oro Zenú. Originalmente llamado Plaza de la Iglesia, luego Plaza Mayor, adquirió el nombre de Plaza de la Inquisición en 1610, y en 1896, tras la instalación de la estatua ecuestre de Simón Bolívar, cambió su denominación.
Ese monumento a Bolívar fue modelado en Múnich por el escultor Eloy Palacios sobre un pedestal de granito de Finlandia. Se ha convertido en espacio de conversación ciudadana, de descanso bajo árboles frondosos, de entretenimiento como partidas de ajedrez, y lugar de paseo para quienes recorren las calles vecinas, donde comercio tradicional, viviendas históricas y cafés coloniales coexisten.
En noviembre de 2023 culminaron labores de remodelación patrimonial para recuperar mobiliario urbano, pavimentos y fuentes. Sus calles aledañas combinan vivienda, comercio y servicios, facilitando un recorrido turístico completo. Para quienes planean visitar los museos cercanos, el gasto promedio es moderado, ya que la mayoría de entradas rondan precios accesibles, y los horarios permiten organizar visitas cómodas durante todo el día.
Castillo de San Felipe de Barajas
El Castillo de San Felipe de Barajas domina el cerro de San Lázaro y fue construido entre 1656 y 1657 con sucesivas ampliaciones para reforzar la defensa de Cartagena contra invasores y corsarios. Dentro de su estructura se esconden galerías, túneles y garitas estratégicas: pasadizos que articulaban las baterías de artillería, puntos de vigilancia y almacenes ocultos.
Desde las almenas se obtienen vistas panorámicas del Centro Amurallado, la Bahía, el mar Caribe y partes de la ciudad moderna. El Castillo también funciona como espacio museístico y de memoria, con recorridos guiados que relatan batallas, técnicas militares y el papel de fortificación que tuvo Cartagena en su época colonial.
En cuanto a logística, se recomienda llegar en taxi, con tarifas promedio de 8,000 a 10,000 pesos por trayecto, o aprovechar los autobuses turísticos que paran en el castillo y otros puntos de interés. La entrada general cuesta alrededor de 25,000 pesos colombianos (aproximadamente 5 EUR), aunque los últimos domingos de cada mes es gratuita. Aconsejamos llevar ropa cómoda y protector solar, ya que las visitas implican caminar y explorar las zonas exteriores.
Torre del reloj en Cartagena de Indias

La Torre del Reloj es la entrada principal al Centro Histórico y fue construida sobre la antigua Puerta del Puente, que en el siglo XVII conectaba la Ciudad Amurallada con Getsemaní mediante un puente levadizo sobre el caño de San Anastasio. El ingeniero militar Juan de Herrera y Sotomayor hizo la obra que reemplazó y mejoró las estructuras defensivas originales, incorporando el estilo post-clásico.
En 1888, el arquitecto cartagenero Luis Felipe Jaspe Franco rediseñó la torre para incorporar una base octogonal y cuatro esferas de reloj, elevando su perfil a unos 30 metros de altura. Las bóvedas laterales, cerradas primero, fueron abiertas posteriormente para permitir el paso de personas. Ubicada entre las plazas de La Paz y de Los Coches, la Torre del Reloj es punto de partida obligado para recorrer el centro, admirar los portales coloniales que rodean la Plaza de los Coches y sentir cómo se entrelazan historias de comercio, esclavitud y fortificaciones.
Actualmente, visitar la Torre del Reloj es sencillo y económico; se puede acceder a pie desde cualquier punto del centro histórico o incluirla en un city tour por Cartagena que recorre Bocagrande, Laguito y Castillo Grande. El gasto promedio depende de las actividades adicionales, pero cruzar esta puerta y pasear por la ciudad es una experiencia gratuita que no se debe perder.


